Hablemos de placeres culpables, de encontrar lo excelso donde no esperabas. Casi todo, parece, puede tener un punto que nos ponga el estómago blandito. Por malo que sea. Lo dijo John Waters: todas las películas tienen, al menos, unos cuantos fotogramas que merezcan la pena. Y en esas yo me ví viendo una pelicula horrible de Charlize Theron que me dejó perplejo, que me recordó a otra que no es Charlize Theron pero casi y que me demostró que aún hay estúpidos capaces de escribir que es posible hacer lo que sientes aunque no sea lo bueno. Y que me recordó a otra que no es Charlize Theron pero casi. Otra vez. Te prometo que vestía igual, que llevaba el pelo tan corto como a ella decía que le gustaría y que callaba sus problemas con el mismo estoicismo. Parecerse no se parece, Charlize Theron es menos guapa. Porque no es para tanto, pero podría haber acabado a lagrimones si las cosas me afectaran más.
Puedes hacer discos horribles y tener, a la vez, un gusto exiquisito para elegir una versión. Me sorprendo entonces escuchando todo el fin de semana una recreación estupenda de una cancionzaca de Dalida, en voz de una Luz que no ha vuelto inspirada, no, pero que ahí deja el detalle.

"Qué fácil decidir llegar a un mismo destino, pero que difícil hacerlo al unísono" es lo mismo pero en frase. Simple pero vaya tela. Lo dice una canción de Javiera Mena maravillosa. Ésta sí que está lúcida durante todo su disco pero lo culpable es que, con cotidianidad casi vulgar, te lo revuelve todo. Yo, que siempre fui tan trascendente.
Y no debería decirlo pero me escapé el sábado al Burguer por puro recelo: han reeditado el Yumbo, un sandwich de jamón y queso en pan de hamburguesa que me pedía yo de niño, cuando me llevaban mis padres un viernes por la tarde. No es que esté bueno, es que eso de sobrevivir al pasado lo llevo fatal. Y me lanzo a la mínima a recordar.
Culpable también por poner polaroids. Bueno, no demasiado. Pero evitaremos comentarios, al menos, en un post, colocando una de mentira. Anna Karina fumando no puede ser de verdad. Ves, ese es otro placer culpable: las mujeres y el humo, a la vez, me parecen sexys.