A France Gall le hicieron cantar Les Sucettes y la engañaron. Ella pensaba que la letra iba sobre piruletas pero aquello del "regusto amargo final que le corría por la garganta" no era tan así. El autor lo hizo a propósito, claro: si el pop es adolescente y liviano qué mejor que jugar con la ironía. Y lean sexo donde pone ironía. Gall ni se enteró hasta bastante después, y se puso roja como un tomate pero no se enfadó. Se puso triste. Será la inocencia, que es un pasito. De hacer flanes de arena siendo niños, en la playa, a la primera decepción. Y un ejemplo de feedback porque, bien usada, la inocencia es la más peligrosa de las armas. Disfraz y veneno escondido al mismo tiempo, el candor es el único capaz de ocultar bombas en su interior que, a su vez, pueden engañar con apariencias simples.
No hay que fiarse de lo excesivamente poco, de lo mínimo, de lo recatado, amable y sonriente. No diré que 'no hay que fiarse', así en absoluto -porque sí, hay veces en las que merece la pena fiarse a ciegas para que todo sea más bonito-, pero sí que lo ideal es andarse con ojo. Buenas palabras gratis?. Sí, ya, claro. Mil veces antes que te peguen una bofetada en plena cara que que te vayan jodiendo por detrás.

La inocencia no puede perderse, pero es para cuando descubres un recodo nunca antes visto en el cuerpo de tu pareja; para sonreir con un regalo que pensabas que no existía; para sorprenderte dando un pase al hueco por donde no cabía el balón. O pensar que te devolverán los favores sin pedir a cambio, que está muy bien eso del cariño. Pensar que la ayuda mutua irá con todos o que pagarán (compañeros, va por vosotros), es mucho pensar. Creer en promesas no afectivas también. Nada que ver con el alma libre de culpa.
Mejor fijarse en quién nos escribe las canciones y no decir nada. Sentarse, con media sonrisa, y dejar que hagan. Pero estar preparados. De cobardes es pensar que no pueden hacernos daño. Quedarse sentados esperando a que nos lo hagan es otra cosa. La inocencia debería ser siempre como un dibujo de Kim Noseli. Nada más.