Le Real Love c'est chic!
  Home
    Real Love
  About
  Archives
  Contacts

 
Friends
    egopezpalace
    gotasdeno5
    - more friends...




http://20six.co.uk/realove

powered by
20six.co.uk



Links
  REAL LOVE PODCAST
  Teletúlia
  Layla (podomatic)
  Eme (podomatic)
  Planeta Murciano
  Layla
  Eppess
  Minyacairiel
  Edimburgh
  Mogkumo
  Juannakinskywalker
  Neonrosa
  Telecine
  Nando 81
 
Salto mortal

7.000 segundos después decido que no y cuando pasan otros tantos recuerdo que me dí sólo 7.000 de plazo. Y hasta llegaré a tercera ronda igual que comencé, 348 horas después. Es como una camiseta de Paul Smith que utilizó sólo sobre su piel mientras yo la besaba; ayer tuvo sentido, hoy me la pongo sólo porque tiene los botones de colores y puedo enseñar el pecho. Quizá no se puedan buscar soluciones lógicas en caliente, pero es que yo aspiro a la locura. Y esa es de ya, ahora, rápido. Igual mañana.  

Pero vendrá. Y "no diga usted que no se lo advertí, conseguiré escapar de este gris". Cuando la escena sea perfecta y Chet Baker suene fuerte, supongo. Entonces seré una cosa bárbara.

12.11.07 18:56


Hustle Loyalty Respect

Es una extraña cuestión de lealtad. Suele serlo. Es un poco como la culpabilidad cristiana pero en pagano, casi militar: no importa si no crees o no quieres creer, sale sin querer. Por educación, por cultura, porque sí. Que un día te cuenta un amigo que nosequién le ha hecho una putada y desde ya lo sentencias. Da igual si a ti no te ha hecho nada o no tienes claro qué ha pasado, es irracional. Es como rabia o así. También ocurre con los cercanos a los seres queridos, surge de forma innata un instinto de protección y fidelidad sin que ni siquiera se lo haya ganado. O apenas.

En lo primero, pasa que sería capaz de partirme la cara contra uno que ha engañado a unos amigos en un tema económico. Es difícil de resolver porque no hay papeles de por medio, sólo palabras. Ahora sólo cojones, diría. Para lo segundo, un ejemplo más prosaico: una amiga que es más amiga ( o ya no, o menos, o no sé ) de esa a la que -todavía- tanto nombro por aquí. Ahora trabaja conmigo e intento que le funcione; en gran medida porque me cae bien y creo en su trabajo, y en parte, no puedo evitarlo, porque está al lado de alguien a quien quiero. Ni siquiera osaría fijarme en sus encantos de escándalo, de vértigo, que los tiene: es amiga de ella, no se pueden romper las reglas. Las amigas de mis no amigas son mis amigas, aunque ya lo fueran de antes. Uf.

Y es que los razonamiento ilógicos son los que de verdad hacen funcionar ésto. La vida, digo. Que todo tenga un porqué es ridículo. De las barbaridades, de los riesgos (como escribir a las claras por aquí, por ejemplo), se gana. O se pierde pero se recuerda. Mi abuelo fue boxeador y me dejó un legado. Permanece al lado de los que te hacen bien. Lealtad, supongo.

Lealtad también, fuera de tiesto otra vez, hasta con la belleza. Jessica Stam ilustrando palabras inconexas. No está mal.

6.11.07 10:47


Yo tampoco

Algo más que aditivos tienen que ponerle a la cocacola Blackcherry Vanilla -droga, supongo- porque no es normal que tenga el mono de algo que sabe a plastilina de PlayDoh. Aquí en esta santa ciudad no la venden ni de importanción y como ya no me queda, pues me tengo que quedar con las ganas de más. Es semana de enganches: al disco de Britney (muy a favor), a la Beef Supreme del Mcdonald's y a la biografía de Gainsbourg, recién traducida. Éste hombre me encanta, porque aunque existe la imagen esa de borracho desastrado que hacía canciones sexuales y/o escatológicas, luego nada de nada. Tímido, extremadamente pulcro, familiar y amable con los suyos. Borracho también, va, pero no sólo.

Sobre todo, dos cosas con las que me siento muy identificado. Una es tipo revelación. Cuenta que, con 8 años, andaba en la playa y, mientras sonaba una canción tradicional francesa puesta por su padre, apareció caminando una mujer en bañador. Fue una estampa que le marcó y definió su devenir posterior: mujer, paisaje y musica bella. Sentido estético para encarrilar tu estilo vital. Es perfecto. Y lo es más porque lo comparto. La otra tiene más que ver con su actitud y pretensiones. Entendía que de lo más bajo podía salir arte (esa dicotomía suya de mezclar a Verlaine con los excrementos, sin más) y lo mismo le daba escribir un libro que promocionar sopas Maggi. Quería alcanzar la gloria consiguiendo los favores de la masa, de los jóvenes, de la cultura pop. Aún no siéndolo. Grande.

Es una chorrada, pero no sabeis lo que me tranquiliza leerlo. Me demuestra que hay otra forma posible de pensar las cosas y que no pasa nada. No soy Gainsbourg, ni de lejos, pero es posible vivir en una casa toda negra e impoluta y llenarle a un amigo la casa de flores y componer una canción preciosa para una mujer que no sabe cantar pero se muere de guapa. Defendía, además, el arte pop como menor, frustrado por no triunfar en la pintura o en el cine. Restarle importancia a las cosas que hacemos sin esfuerzo, aún siendo talento, es de inteligentes. 

Y entre medio, Beatrice, Bardot, Birkin, Deneuve y hasta Bambou. Qué arte. En el próximo post ya si eso vuelvo a hablar de mujeres. Ahora me quedo escuchando Ces petits riens, Je suis venu te dire que ja m'en vais, La javanaise, Harley Davidson o Manon. Entre otras 200 o así. Y como coda, comentar la grandeza de la sofisticación: cuando, en una de esas, le da un ataque al corazón, Gainsbourg se levanta de la camilla, sube de nuevo a casa y se baja su manta de viaje de Hermes. La de la ambulancia, claro, carecía de estilo.

2.11.07 15:16


La Revolución Sexual

Primera salida nocturna, vuelta a casa en coche y no sé si atraverme a encender o no la radio. Llevaba La Casa Azul y la vanidad tiene mucho de estúpida: su música es demasiado irónica como para ponerme a explicar y demasiado pop como para que no parezca cursi. El pop es una broma, una broma importante. Y hay que pillarla. Podría haberme dicho algo pero le doy al play y suena Como un fan. Y dice que le encanta, que la había escuchado ya y que se lo grabe. Se convierte, sin quererlo, en nuestra banda sonora no oficial, un punto común recurrente, un chiste privado o así. Hubiera preferido Jacques Brel o Gainsbourg, puestos a que la estampa quede perfecta, pero sonó La Casa Azul.

Sacan disco nuevo y no puedo evitar pensar y pensar. Y escuchar aunque no me gustara, que sí. Coincide que escucho La Revolución Sexual cuando se acerca su cumpleaños, cuando le envio un perfume Estruendo por correo para felicitarla, cuando vuelvo a verla por la tele después de mil y cuando, casi, coincidimos en un acto haciendo nuestros respectivos trabajos. En Cuarto Milenio lo llaman sincronicidad, creo. Yo me quedo con excusas para seguir echándola de menos. También teníamos en común a Sinatra y, por exceso, a Miranda! incluso. Pero de los dos, era La Casa Azul.

Es más una pose romántica que una verdad: ahora somos como dos extraños y ni siquiera me contesta. Si nos cruzáramos, no sé siquiera quién empezaría a hablar o si lo haríamos. Pero, ¿por qué no puedo seguir creyendo que es la mujer que quisiera tener cerca, que no se me ocurre ni se me aparece ninguna mejor? La recuerdo en soledad pero no la lloro por las esquinas. Prefiero escuchar a La Casa Azul. Y bailar.

Ahora pueden llamarme tonto. Yo les responderé que bien, que vale. Que me da igual.

24.10.07 12:20


Para no olvidar

Las cosas no son como son, son como las recordamos. Al menos, a mí me pasa. Soy de no ver a alguien en tres meses y, al hacerlo, terminar con la conversación que dejamos apartada un día antes del último día. Luego, si eso, ya empezamos otra. No quiero pensar que las cosas cambian porque, al menos, yo vivo intentando que no sea del todo así. Y da rabia comprobar que ya nada es lo que fue. Si evolucionar es bueno, que lo es, no apuesto yo tanto por hacer como que cada vez todo es nuevo.

Lo hago por pura pereza: empezar de cero es costoso, obtener confianzas difícil, resumir vidas complicado; y por egocentrismo del gordo, que necesito que la otra persona recuerde lo mismo porque yo tiendo a hacerlo con lo bonito. Y en esas estaba cuando a mí me dio igual años, distancias, idas y venidas y procesos febriles varios que hemos vivido y me fui a ver a una amiga. Una de las que paraba el tráfico en las calles. Lo hago con ganas de verla, de retomar charlas y de -egoísta- intentar que siga convirtiendo mi estancia en una sorpresa por minuto.

Pero no. Lleva una vida distinta, tiene gente y lugares comunes diferentes y otras perspectivas que nunca antes lo fueron. Y el cielo y el mar brillan menos en sus ojos. Pero, vaya, es feliz. Y yo intento, equicocado, que diga una mentira para salir los dos corriendo pero no; que proponga un plan estúpido y tampoco. Y nada. Yo le hablo del primer día que nos vimos y ella de su fiesta de mañana. Sin pensar, ella, que lo que tenemos los dos no es la fiesta de mañana y sin darme cuenta, yo, que lo que tenemos no son más que recuerdos.

Ella está presente en casi todos los que tengo con una mujer al lado. Porque la conozco desde hace mucho y porque suelo recopilar los que merecen la pena, y suele estar en muchos de esos. Y, con todo, parece que podría seguir estando. Porque no es igual pero tiene un atisbo de genialidad y prepara un cola-cao con una baticao plata y porque, de repente, se pone medio celosa cuando digo que una amiga suya a la que conozco de dos minutos me encanta, un escándalo bueno de mujer. (Y ahora volverá a ponerse celosa, creo).

Que ya queda bien poco de lo que fue pero que igual no importa tanto. Yo es que soy muy de quedarme con lo que tengo aunque las cosas vayan a volver igual: regreso a casa con ganas de seguir viéndola y pensando que, igual, lo que ocurre es que alguien así me hace falta para (casi) todo. Porque mola mucho o, al menos, quiero seguir pensando que es así. Si no han pasado ni dos minutos y ya me preocupa saber cómo le habrá ido en su visita concertada al médico...

Has cambiado pero lo malo no es eso, es que me he perdido la transición. Dime egoísta, otra vez, pero qué quieres que haga si me encanta estar al lado de una amiga que me hace ser feliz. Lo ideal, claro, sería seguir generando momentos que crearan imágenes nuevas y dejarse de recuerdos. Pero así, de lejos, cuesta. Y no solo hay kilómetros de por medio. 

Hagamos una fiesta reggeaton o algo, a ver qué tal. 

La de la foto es la Bunchen, offtopic total. Pero vaya foto.

23.10.07 12:17


Poquito a poco

Imaginen un jurado en un concurso de belleza: seguro que no votarán a aquella que consideren más bella sino a la que, creen, recibirá más sufragios por parte del resto de miembros. Es aquello de necesitar ampararse en la opinión de los demás para legitimar la propia; saber qué hará el otro porque ante la duda de acertar o no, mejor no fallar, al menos. Somo tan estúpidos que necesitamos a las personas para luego decir que no las necesitamos; cuando estamos solos, las volvemos a demandar para poder volver a decir que no. Y es la misma cosa: trabajamos mejor con la seguridad que con el riesgo. Es fácil decidir cuando otros deciden lo mismo y, del mismo modo, es estupendo no querer tener cuando sabes que se tiene.

 

 

 

Quizá por eso me gusta la moda, la belleza, la música que no suena en las radios o el impulso kitsch -yo lo llamo pop, vaya-, porque nada pretende ser seguro. Es la magia del impulso. Dice una actriz cantante bohemia y con las tetas grandes que escribió una frase en su cuarto: "no es una fase, eres así". La cita parece la hermana estupenda de aquella otra del Beatle que parece una mujer mayor, la de que el futuro es lo que nos va pasando mientras hacemos planes. La misma chorrada que las dos premisas del inicio, porque los hay que se amparan en que la vida quema etapas y que el futuro es algo empaquetado que llega cuando lo marca su fecha. Y parece que avisa y todo.

Ni votaría lo que los demás, ni me regocijo en la abundancia y, ni mucho menos, me reservo balas para ese futuro que seguro vendrá. El futuro no existe. Ni siquiera el jueves próximo existe. Déjame que descanse un rato al sol, déjame vivir con alegría. Y que intente que lo siguiente sea una sorpresa y que envíe cartas de amor sin destino y que no me ponga la capucha cuando llueve. Ahí, poquito a poco.

Venga va, otro cd. Este ya no de reentrada. Lo dejamos en cd y ya.

My little airport - Edward...

Uffie - First Love

L-Kan - Todo lo que no

Patrick Cleandenim - Hypnotized

Helena Noguera - Lets mots de rien

Super furry animals . Run away

Facto delafe - Muertos

Bruce Springsteen - Girls in their summer clothes

Chris Montez - There will never be another you

Amy Winehouse - Tears dry on their own

Candie Payne - One more chance

Roisin Murphy - Cry baby

Wonderfool cosmetics - Profund state

Kilye - 2 hearts

Paul Anka - Eyes without a face

La casa azul - Una cosa o dos

Michel Polnareff - Love me please love me

Alizee - Mademoiselle Julietta

Common - The people

Y está por aquí.

17.10.07 10:58


Very important

Gran frase de Marc Jacobs en el documental exclusivo de Colette, que estuve viendo ayer: "Las palabras importante y moda no deberían ir unidas". Vaya, menuda verdad. La grandeza de la moda estará en su irracionalidad, quizá, pero nunca en su importancia. Como ocurre con tantas y tantas cosas. Nos venden como importantes unas chorradas de escándalo y no, la trascendencia no tiene porqué salir siempre. Cosas que de verdad merezcan la pena hay unas cuantas. Pocas. Y todos las conocen. El resto nos gustarán, nos provocarán ataquitos, nos quitarán el tiempo... pero las podríamos sustituir fácil

Algo así hablaba con los compis de diario el otro día, que uno de ellos se empeña en traer fino una reivindicación personal que debe quedarse ahí. No, no es tan importante. Y si así lo crees, al menos, no intentes que para nosotros también lo sea, siempre, todo el rato. Cuanto drama, madre mía. El drama es para las cosas bonitas, nada más.

Lo medianamente importante, que estaría un escalón por debajo, lo es porque sabe que lugar ocupa. Como el Tomate, que se legitima porque no se toma en serio a sí mismo o como Angulo, jugador del Valencia, que es mejor porque sabe que ocupa lugar de banquillo y lo asume. Lo que te tomes menos en serio, o lo justo al menos, siempre estará en el sitio adecuado, que será más alto que si lo elevases porque sí. Toma ya.

 


 

El propio Jacobs aparece en el video pensando cuatrocientos millones de horas, en silencio. De repente, suelta la genialidad: "pues a este Vuitton le podríamos poner un cascabel con forma de lirio, quedaría muy bonito". Todos contestan que sí y pam, ya tenemos nuevo it-bag en el mercado. De una decisión arbitraria, intrascendente y que él mismo califica como poco importante. Lo será, para mucha gente, en parte porque no nació para serlo del todo.

Aprovecho para colocar un texto que, en principio, iba a ser incluído en un libro del periódico pero al final no. Quiero compartirlo, en cualquier caso, para dar ejemplo. Habla sobre por qué elegí el trabajo éste y qué me parece. Lejos de pretender colocarme medallas, lo que intento es decir que el trabajo, con todo, es la más importante de las cosas menos importantes. Por delante coloco habitualmente muchas más. Y por eso, vaya, mi trabajo también lo es, aunque menos. Pero lo es. Ahí va:

Por una mujer, como ocurre con la mayoría de cosas importantes en la vida. La casualidad y su lunar junto a la boca me llevaron a rechazar un trabajo en Madrid y volver a Valencia, a empezar otra vez de cero. Pocos días después algunas cosas cambiaron (dejamos de ser dos, muy a mi pesar) y otras no tanto, la bola verde seguía siendo la misma pero 374 kilómetros más cerca de casa. No era el mejor periódico ni el más preparado. Ni siquiera el más generoso. Pero encontré lo suficiente como para querer quedarme: gente a la que respetar y de la que aprender. Varios amigos. Y algo más. Me topé con algunos, inconscientes, que aún hoy me dejan hacer las cosas como quiero y me divierte; una oportunidad que nunca sabré como pagarles. Eso ya lo que hacen ellos conmigo, más o menos.

No os tomeís tan en serio, compañeros. Que eso no mola nada. 

11.10.07 14:25


[first page] [previous page]  [next page]



The weblog's authors are responsible for the contents of this blog. Your free weblog from 20six.co.uk